
El mercado asegurador de Property & Casualty ya invierte, prueba y despliega inteligencia artificial. Sin embargo, el verdadero salto de valor todavía no aparece con la fuerza esperada. Según la consultora Capgemini, en su informe “La era de la inteligencia en P&C: de la promesa de la IA a la ventaja competitiva” (The intelligence era in P&C: From AI promise to AI advantage), el problema no está en la falta de ambición tecnológica, sino en la dificultad para convertir esa capacidad en resultados de negocio sostenibles en el tiempo.
Luego de más de 300 entrevistas a aseguradoras de todo el mundo, el informe con las conclusiones de varios datos reveladores. Uno de ellos es que el 40% de los líderes afirma que la IA está cumpliendo sus expectativas, pero la consultora advierte que esas expectativas partían de una vara baja. En muchos casos, los beneficios siguen siendo marginales: mejoras limitadas en reducción de costos, crecimiento de ingresos o velocidad de salida al mercado. Más preocupante aún, el 42% de las aseguradoras de P&C no mide ningún indicador específico de éxito en IA, lo que impide saber qué funciona, qué debe escalarse y qué conviene abandonar.
Esa falta de medición ayuda a explicar por qué el 60% de las compañías permanece todavía en etapas de exploración o prueba de concepto. Los pilotos se multiplican, pero no siempre se transforman en adopción empresarial. Capgemini identifica aquí una brecha estructural: mientras el 72% del gasto en IA se orienta a tecnología e infraestructura, apenas el 28% se destina a iniciativas de gestión del cambio. En otras palabras, se invierte en capacidad tecnológica, pero no necesariamente en rediseñar procesos, roles, incentivos y formas de trabajo para capturar valor real.
El informe también advierte que esta brecha interna ocurre en un contexto de clientes cada vez más exigentes. El 73% de los consumidores espera mayor personalización a medida que avanza la tecnología, y en seguros de P&C aparecen demandas concretas: precios basados en uso, asesoramiento personalizado y alertas preventivas de riesgo. De hecho, el 51% de los asegurados se muestra dispuesto a que las aseguradoras utilicen IA para brindar servicios proactivos. Sin embargo, el 86% todavía describe su vínculo con las compañías como reactivo y transaccional.
La conclusión es clara: el próximo salto de valor de la IA no dependerá solo de más herramientas, más modelos o más pilotos, sino de que las aseguradoras conecten la IA con objetivos de negocio medibles, gobierno claro, datos confiables, adopción organizacional y transformación real de los procesos. La ventaja competitiva no estará en usarla para hacer más rápido lo mismo de siempre, sino en rediseñar la operación para tomar mejores decisiones, anticiparse al cliente y escalar la IA en toda la organización.