“Romper el modelo o quedarse fuera”: Charles Taylor impulsa el debate sobre la IA en siniestros

27 febrero, 2026

En el marco de la Semana del Seguro 2026, Charles Taylor participó por tercer año consecutivo con una sesión que volvió a situar la innovación tecnológica en el centro del debate sectorial. Bajo el título “Romper el modelo o quedarse fuera”, la compañía abordó los desafíos y oportunidades que plantea la Inteligencia Artificial (IA) en la gestión de siniestros, integrando perspectivas técnicas, operativas y jurídicas.

La sesión fue moderada por Raúl Fernández Villota, responsable de Desarrollo de Negocio para Iberia de Charles Taylor InsureTech, quien condujo el intercambio estructurado en cuatro bloques: el punto de partida real del sector, la implementación efectiva de la IA, los riesgos asociados —la denominada “cara B”— y las decisiones estratégicas que deben adoptar las aseguradoras para mantener su competitividad.

Uno de los datos más contundentes compartidos durante la jornada proviene de un estudio reciente de Celent: el 48% de las aseguradoras ya cuenta con proyectos de IA generativa en producción, pero apenas un 7% dispone de Agentes de IA. Además, el 55% de las compañías destina menos del 5% de su presupuesto tecnológico a iniciativas de IA, mientras que hasta el 70% del gasto en IT continúa orientado al mantenimiento de sistemas legacy. En paralelo, el 74% de las entidades sigue operando con infraestructuras heredadas que limitan la agilidad y la innovación. El resultado es un time-to-market promedio superior a los nueve meses para lanzar nuevos productos, en un entorno que exige respuestas cada vez más inmediatas.

Desde la perspectiva operativa, Ágatha Alonso, directora Técnica Global de Charles Taylor Assistance, explicó que la IA lleva años automatizando procesos en asistencia médica, aunque hoy su uso se concentra principalmente en tareas repetitivas que permiten optimizar costes y liberar tiempo para funciones de mayor valor añadido.

En el ámbito de los siniestros complejos, Andrew Jackson, director de Líneas Especiales de Charles Taylor Adjusting, destacó la capacidad de la IA para gestionar grandes volúmenes de información y sintetizar datos provenientes de múltiples fuentes, como imágenes satelitales o redes sociales, especialmente en contextos de catástrofes o conflictos internacionales. No obstante, subrayó que la decisión final debe recaer siempre en un profesional, preservando el juicio técnico humano.

Por su parte, Manuel Parma, director de IA, Plataformas de Seguros y Automatización de QA en Charles Taylor InsureTech, señaló que el freno principal al avance no es tecnológico sino cultural y regulatorio. El temor a la normativa y el desconocimiento técnico llevan a muchas organizaciones a autolimitar su capacidad de exploración, particularmente en soluciones más avanzadas como los agentes autónomos de IA.

Desde una mirada estratégica, Noelia Moreno, consultora independiente en Transformación Digital y profesora del Máster en Dirección Aseguradora Profesional (ICEA), remarcó la necesidad de integrar la IA dentro de una visión organizacional completa, alineada con el modelo de datos, la gestión de riesgos y la cultura corporativa. La clave, sostuvo, es diseñar desde el inicio pensando en producción y no solo en pruebas piloto.

El enfoque jurídico estuvo representado por Pablo de la Fuente, asociado principal del despacho CMS Albiñana & Suárez de Lezo, quien advirtió que el marco regulatorio europeo —incluyendo la normativa de Protección de Datos y el Reglamento de IA— actúa hoy más como freno que como acelerador de la innovación, especialmente en comparación con el Reino Unido, donde el desarrollo normativo favorece una adopción más dinámica, siempre con supervisión humana al final del proceso.

Uno de los puntos más debatidos fue la “cara B” de la IA: el riesgo de replicar errores a gran escala, la problemática de los sistemas legacy, las posibles “alucinaciones” de los modelos generativos y el fraude potenciado por tecnología. El consenso fue claro: la IA es un multiplicador, pero requiere gobernanza, datos confiables y supervisión experta.

La conclusión compartida por los panelistas fue contundente: la IA será un copiloto cada vez más sofisticado en la gestión de siniestros, pero el piloto seguirá siendo humano. La ventaja competitiva no residirá únicamente en adoptar tecnología, sino en saber integrarla estratégicamente sin romper el equilibrio entre eficiencia, ética y criterio profesional.